11 de enero de 2017

Lo que son los sojales. La agonía de la agricultura familiar.



Breve ensayo sobre la agricultura empresarial en Paraguay y sus impactos sociales (2015)
            Conforme el Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), en la última década la agricultura empresarial ha crecido en gran proporción gracias a la exportación de granos, principalmente la soja, cuya área de cultivo aumentó considerablemente hasta un 114%. Esto a su vez genera el éxodo rural, con el cual los campesinos se desplazan  hacia las zonas urbanas, abandonando la agricultura familiar[1]. Sobre esa cuestión, señala Mirta Barreto que “al histórico problema de la tenencia de la tierra en el Paraguay, se suma la contradicción que genera el avance de la agricultura empresarial y el forzado desplazamiento de los pequeños y medianos productores campesinos”[2].
Dos niños observan desde lejos una barrera policial protegiendo un sojal
Fuente: No disponible (agradecería que me indicaran)
                Recurriendo a la historia encontramos el inicio de este tipo de agricultura en nuestro país. Sobre el punto señalamos que con la implementación del modelo agroexportador en el país, desde la década de 1960, se ha iniciado un tipo de agricultura a gran escala que utiliza insumos y tecnologías industriales, proveídas por empresas multinacionales, en función a producir materias primas que puedan ser transferidos a los mercados internacionales (…) para que posteriormente los productos obtenidos sean comercializados en cualquier parte del mundo”[3]
            En ese aspecto, “los principales productos agropecuarios que el Paraguay exporta son: granos de soja y carnes, seguido de las fibras de algodón.  La gran paradoja de esta forma de hacer agricultura y ganadería es que la producción obtenida no es destinada para abastecer al mercado nacional, por lo tanto en el país los alimentos que se consumen son importados, todos ellos, elaborados en forma sintética y comercializada a precios cada vez más altos. (…), cuando los agricultores campesinos comercializan sus productos alimenticios son pagados a precios cada vez más irrisorios”[4].
            El auge de la agricultura empresarial se manifiesta en nuestro país con el gran crecimiento de la producción sojera y de otros granos, en ese sentido destacamos que “el sector creció en gran magnitud  en la última década; el cultivo de la soja que en 2002 cubría una superficie de 1.474.000 hectáreas, alcanzó en el 2012 un pico de 3.158.000 ha, registrándose así un salto de 114% en la siembra. Asimismo el trigo experimentó un crecimiento del 93%, mientras que el maíz aumentó en un 134%”[5]
Evolución de la superficie de producción sojera
Fuente: Aprosemp

                El cultivo de soja tuvo un significativo desarrollo en el Paraguay a partir de 1970, pero es desde el año 1996 que se ve una tasa dinamizadora en ese sector. “(…) El área de siembra sojera aumentó de 960.000 hectáreas en el año 1996  a 2.680.182 hectáreas en el año 2010, implicando esto un avance de 179%. La producción se incrementó de 2.408,4 miles de toneladas en 1996 a una cifra aproximada a 7.482,8 miles de toneladas en 2010, aumentando 211% en comparación  a los años mencionados”[6].
                Si bien para los productores estos números representan una gran ganancia, cabe resaltar que llevan implícitos graves problemas sociales y ambientales. A la mencionada expulsión campesina se suman la contaminación del suelo, del agua, del aire y la deforestación; en relación a eso, entre los años 1986 y 2008 hubo una deforestación de 2.998.000 hectáreas. La misma guarda una directa relación con el modelo económico agroexportador, controlado por pocas empresas; sobre el punto, existen cinco multinacionales que concentran el 80% de las exportaciones de granos y empresas agrícolas dedicadas a la producción de cereales y oleaginosas, ellas son ADM, Cargil, Bunge, Dreyfus y Noble[7].  
Evolución de la deforestación en la Región Oriental del Paraguay
Fuente: Stéphane Straub
                Ahora bien, sabiendo que la agricultura empresarial predomina en nuestro país, corresponde analizar a profundidad las consecuencias ya mencionadas en párrafos anteriores. Esta agricultura empresarial de monocultivo ha producido y sigue produciendo, además de un grave impacto ambiental con la deforestación y contaminación de suelos, ríos y arroyos; un grave problema social que se traduce en el abandono de sus tierras por parte de los campesinos, que se ven obligados a vivir en las zonas urbanas en condiciones precarias o inclusive tengan que ir a buscar mejores condiciones de vida en otros países.
En el ámbito rural, el cambio más importante que se dio de un tiempo a esta parte fue la intensificación del avance de la agricultura empresarial; la ausencia de una política estratégica por parte del Estado hizo posible que este grave problema, en vez de estancarse con la caída del gobierno de Stroessner, se intensificara aun más. Al respecto, nos señala el sociólogo Palau, citado por Barreto que “Ya a comienzos del nuevo siglo, se produce la segunda oleada de penetración del capitalismo agrario con la soja, pero esta vez con la soja genéticamente modificada a partir del ciclo agrícola 1999/2000. Sin disponibilidad de tierras fiscales en esta ocasión, la frontera de la soja se expande sobre tierras campesinas, sobre los campos ganaderos reconvertidos y sobre lo que resta del monte. Los efectos ambientales se agravan por la desaparición de los últimos bolsones de bosques en la Región Oriental, así como por el uso indiscriminado de potentes herbicidas y pesticidas. Los efectos sociales, del mismo modo, resultan dramáticos en un país que venía sufriendo un acelerado proceso de empobrecimiento y que ahora debe asistir a una expulsión masiva de familias campesinas de sus tierras”[8].
Descripción original: "Una mujer del campamento campesino 13 de mayo. Las cabañas provisorias, después de cada desalojo, son construidas con lo que se encuentra a mano: madera, paja, troncos."
Fuente: Sub Cooperativa de fotógrafos
 ¿Hacia dónde se apunta con este modelo? Nos dice Mirta Barreto que  el modelo de agricultura sustenta la estrategia del capitalismo neoliberal por el control de la producción de alimentos en el mundo. Por su parte Palau añade, “Lo peor de ese proceso de concentración del control de las agro industrias actualmente es la tentativa de uniformar los alimentos en todo el mundo, para facilitar su fabricación, su “internacionalización” y así aumentar el lucro de las empresas que controlan. Ese proceso de uniformidad de alimentos en la humanidad (…) coloca en riesgo nuestra cultura, nuestros hábitos, incluso la biodiversidad del planeta”[9].
 Sumada a dicha problemática social se halla la contaminación ambiental. Con relación a la misma, destacamos que “En términos ambientales la extensión de la agricultura mecanizada y exportadora ha generado una deforestación sistemática y sin límites, pues los monocultivos se instalan sobre los bosques tropicales, hábitat de numerosas especies vegetales, animales y de la biodiversidad. En el 2005 la reducción de bosques llegaba a 1.152.000 ha de una masa original de 8.599.493 ha en la región oriental, llamada el Bosque Atlántico del Alto Paraná. La pérdida ha sido del 86% en los últimos 50 años[10].
También tenemos que “Con la deforestación de escala, esto ha repercutido en el empobrecimiento de los suelos, a partir del desmonte, la quema, el uso intensivo de la tierra y de los agrotóxicos, utilizados en forma cada vez más creciente para los ciclos productivos, además, se ha dado la contaminación de los cauces hídricos, pues los sojales se ubican cerca de los grandes cauces de agua, debido a que requieren de grandes cantidades de la misma para resistir el llamado “cambio climático”, expresados en periodos de sequías cada vez más largos y desequilibrios ambientales constantes”[11]
El avance del cultivo de la soja y la deforestación van de la mano.
Fuente: Blog Viva Paraguay
 En síntesis, se puede afirmar que “la expulsión de familias del campo, a la contaminación de fuentes de agua y otros recursos naturales, a la intoxicación de familias enteras en muchos lugares, debe sumarse que el cultivo de soja no redunda beneficio económico para las comunidades ni emplea manos de obra”[12].
Esta agricultura empresarial también guarda una abierta relación con la posesión de la tierra. La tenencia de la tierra en nuestro país se da de la siguiente forma: la mayor cantidad de extensión de la superficie agrícola-ganadera se concentra en pocos propietarios/explotaciones. En ese sentido encontramos que unas 287.097 explotaciones poseen menos de 49.9 hectáreas, mientras que un 3.9% de las explotaciones (unas 18.556) poseen de 50 a 199.9 hectáreas. Por su parte, las explotaciones de 200 a 999.9 hectáreas alcanzan unas 5.028, lo que corresponde al 1.6% del total. Por último, son 3.240 las explotaciones que superan las 1.000 hectáreas, lo que equivale al 1.1% del total[13].
Ahora bien, una vez analizados los problemas producidos por la forma en que se aplica la agricultura empresarial, cabe una pregunta fundamental: ¿Qué beneficios directos obtiene el Estado con esta actividad agrícola empresarial? En el año 2009, la producción sojera alcanzó 3.855.000 toneladas, la del maíz obtuvo 1.875.840 y la del trigo 1.066.800 toneladas. En cuanto a los principales rubros de exportación, el producto que encabeza la lista es la soja, con un ingreso de 787.2 millones de dólares[14].
En contrapartida, el Estado paraguayo prácticamente no recibe beneficio directo con la agricultura empresarial y principalmente con la producción de soja, trigo, maíz y girasol. En ese sentido, desde hace un par de años, sectores del Congreso Nacional han elevado proyectos de ley para establecer impuestos a la exportación de granos, siendo los mismos rechazados ya sea por el Legislativo mismo o por el Ejecutivo. La normativa que gravaba la exportación de granos en estado natural en un 10% fue vetado por el Ejecutivo en octubre del 2013[15] y más recientemente, en diciembre de 2014, fue nuevamente postergado el tratamiento del proyecto de ley que planteaba un 15 por ciento de impuesto sobre el valor total de la exportación de granos en estado natural (soja, maíz y trigo)[16].
Notas


[1] UltimaHora.com. Agricultura: empresarial vs. Familiar. Diciembre 12 2014. <http://www.ultimahora.com/agricultura-empresarial-vs-familiar-n712576.html>
[2] Barreto, Mirta. 2005. Reforma Agraria Confiscada. Asunción: Servilibro, p. 7
[3] Mesa de Concertación para el Desarrollo Rural Sostenible - Mesa DRS. 2007. Informe de la Sociedad Civil sobre el Cumplimiento del PIDESC en el Paraguay 2000 - 2006. Uso Indiscriminado de Agrotóxicos en Paraguay: Atropello a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Comunidades Campesinas e Indígenas. Asunción: p. 8.
[4] Mesa de Concertación para el Desarrollo Rural Sostenible - Mesa DRS. 2007Op. Cit. p. 8.
[5] UltimaHora.com. Agricultura: empresarial…
[6] Espínola González, Zulma. 2010. Historia Económica del Paraguay. Asunción: El Lector, p. 50.
[7] UltimaHora.com. Agricultura: empresarial…
[8] Barreto, Mirta. Op. Cit. p. 22s
[9] Barreto, Mirta. Op. Cit. p.23s
[10] Mesa de Concertación para el Desarrollo Rural Sostenible - Mesa DRS. 2007Op. Cit. p. 13.
[11]  Ídem.
[12] Barreto, Mirta. Op. Cit. p. 24.
[13] Brítez, Edwin. y Caballero, Javier Numan. 2010. El Paraguay Actual. 2ª Parte. 1998-2010. Asunción: El Lector, p. 96s
[14] Espínola González, Zulma. Op. Cit. p.101s.
[15] Diario Abc Color. Cartes veta impuesto a granos. Diciembre 12 2014. http://www.abc.com.py/nacionales/cartes-veta-impuesto-a-granos-629057.html
[16] EA. Aplazan para el 2015 tratamiento de impuesto a los granos. Diciembre 12 2014. < http://ea.com.py/v2/aplazan-para-el-2015-tratamiento-de-impuesto-a-los-granos/>

1 comentario:

  1. Si se cumpliera lo que establecen las leyes no se tendrían tantos problemas ambientales:
    http://www.seam.gov.py/leyes-ambientales
    http://www.senave.gov.py/leyes.html

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