4 de enero de 2017

De la caza a la soja...o a las calles. (Primera parte)



 Breve descripción de la economía de los pueblos indígenas de la actualidad, sus realidades, problemáticas, proyectos... 
Primera parte: Economía guaraní.
Segunda parte: Economía indígena chaqueña.

Un aché llevando a cuestas la parte superior de un tapir. Fotografía de Bjarne Fostervold (1982)
Actividades económicas de los pueblos indígenas actuales
            La población indígena, conforme a la Encuesta a Hogares Indígenas realizada en el año 2008, era de 108.308 personas, agrupados en cinco familias lingüísticas que son las siguientes: Zamuco, Mataco, Maskoy, Guaicurú y Guaraní. Ahora analizaremos las actividades económicas de dichos pueblos  para entender el grado de monetarización de sus economías y analizar sus implicancias con sus parámetros culturales. 
Distribución histórica de las poblaciones indígenas según la familia lingüística
 La economía de los actuales indígenas guaraníes
            Sobre esta familia lingüística podemos decir que, “los guaraníes de hoy tienen todas las características de una población rural, aunque diferente del campesinado paraguayo. El hecho de estar en zona poco pobladas permitió que se mantuvieran más aisladas y conservaran su modo de vida tradicional en lengua, religión y estilo de vida” (Melià, 2011, p.575).
            También encontramos que los guaraníes viven en comunidades en las que prácticamente no tienen cabida personas de otra etnia, por lo común sus casas están separadas y no forman núcleos, aunque tampoco están dispersas unas de otras.
            Cabe señalar que hasta hace poco tiempo, no era común ver familias indígenas viviendo en las ciudades. Los primeros asentamientos que fueron apareciendo fueron los de los Mbyá y los Avá-Guaraní. Sin embargo, no se puede hablar de una tendencia bien definida ni general de la urbanización de las familias indígenas, pues todas viven en condiciones de miseria y con alarmantes necesidades insatisfechas (Melià, 2011, p.577).
            Así encontramos que al desaparecer su fuente de subsistencia, el bosque y la tierra, los Guaraní no están teniendo otra alternativa que convertirse en asalariados rurales o migrar a las ciudades. “Numerosas familias no cuentan con tierras propias, están aun asentadas en propiedades particulares o no regularizadas legalmente, con la constante amenaza de ser expulsados por los propietarios de las mismas (…)” (Rehnfeldt, 2011, p.589).
            Respecto a los Avá-Guaraní de los departamentos de Canindeyú, Alto Paraná y San Pedro, serían el pueblo que manifiesta mayor contacto con la sociedad nacional por una larga tradición de trabajo temporal en los yerbales y estancias de la zona. “Entre ellos es preocupante el abandono de su lengua propia (…), conflictos serios con campesinos paraguayos que intentan apropiarse de las tierras indígenas y con los grandes latifundistas o áreas de ocupación brasileña” (Melià, 2011, p.577).
            Hoy en día los Avá Guaraní plantan pequeñas chacras donde talan los árboles y usan sistemas de cultivo tradicional, sin la remoción de la superficie del terreno. “Cultivan tradicionalmente la mandioca dulce, muchas variedades de maíz, batata, frijoles, maní, calabaza, banano, mamón, melón, yerba mate y caña de azúcar (…)” (Zanardini, 2010, p.60).
            Un aspecto interesante a resaltar para entender las implicancias de la monetarización de su economía es el intento de desarrollar cultivos de valor comercial como el arroz, algodón y la soja, con escaso o nulo resultado. Según Zanardini, esto sería a causa de que “los indígenas no están acostumbrados a la aplicación de sistemas crediticios, que frecuentemente son sostenidos por usureros” (2010, p.60).
Sojeros de la comunidad indígena Avá guaraní de Acaraymí
Foto Abc Color
             La recolección de miel sigue siendo de gran valor para los Avá Guaraní, lo mismo que la carne silvestre. En la actualidad también crían gallinas, guineas, pavos, cerdos y en algunos casos, ganado vacuno. “En los últimos veinte años, el trabajo asalariado ha adquirido una importancia decisiva en la economía guaraní. Los indígenas salen de sus comunidades para ofrecer su fuerza de trabajo como changadores en los establecimientos agrícolas de la zona, donde se les emplea para las tareas de limpieza de campos, carpida y otras similares"(Zanardini, 2010, p.60).
Desalojo de una comunidad Avá guaraní de Canindeyú (2014), triste realidad que siguen experimentando muchos pueblos indígenas de nuestro país. (Foto Abc Color)

            Por su parte, cuando hablamos de los Mbyá, encontramos que hasta la década del 60 aproximadamente aun no estaban en contacto real con la población paraguaya. Nos dice Melià (2011, p.577) que “(…) sólo la colonización rápida y atropellada de menonitas y programas de colonización de los últimos 50 años, que conlleva la deforestación masiva para la agricultura de exportación y estancias de ganado, ha afectado seriamente su hábitat y modo de vida (…)”. Esta descripción nos hace entender el  porqué vemos a familias enteras Mbyá deambulando por las calles de las ciudades. 
Niños mbyá deambulando por las calles asuncenas
(Foto Abc Color)

Por ello, dice Zanardini “Poco se ha hecho aún por facilitar su adaptación a la vida civilizada y no siempre han sido objeto de la consideración que se merecen. El incremento  que han tomado en estos últimos años las explotaciones forestales y la consiguiente disminución en el número de animales silvestres, ha afectado adversamente su economía; y, en parte debido al hecho de carecer de tierras propias, ha llegado a menguar su amor a la agricultura, cultivando en la actualidad, apenas lo imprescindible para vivir. (2010, pp.107-108)
Sin embargo, a decir del estudioso citado más arriba, la disminución de la capacidad productiva del Mbyá como agricultor se debe también al “relajamiento de la cohesión y disciplina tribales y la virtual desaparición del cacicazgo, nadie impone la ley que antaño regía sobre el área mínima a cultivarse” (…) (2010, p.108).
Por todo lo mencionado, no es de extrañar que a pesar de ser originariamente un excelente agricultor, el Mbyá actual sólo cultive lo suficiente para no morir de hambre. A pesar de todo, existe todavía esa obligación sagrada de dar de comer a todos los miembros de la tribu que llagare a la aldea, al tapýi, y esa situación trae como consecuencia que “muchos que se alejan de las tolderías en época de siembra, (…) vuelven los meses flacos a consumir el fruto de las labores que prefirieron dedicarse a las faenas agrícolas. (…) (Ídem)
En ese sentido, se puede afirmar que estos problemas no son propiamente de los Mbyá, sino de la mayor parte, por no decir todos los pueblos indígenas del Paraguay. Como señala Melià (1988, p.29) en su rica obra Una Nación, dos culturas,  que el problema indígena no es un problema de los indígenas, sino un problema que los “civilizados” les hemos creados a los mismos.
"Una niña indígena juega en la calle, en medio de la basura. Foto: F. Rodríguez"
 Sin lugar a dudas, este escenario descrito por Melià en 1988, no ha mejorado desde entonces y, debido a eso, las palabras dichas por el antropólogo jesuita aun pueden aplicarse a la actualidad cuando dice que “el indio está hoy destrozado y los pasos que le han llevado a esta situación degradante han sido (…) la pérdida de sus tierras, explotación económica, desorganización socio-política, profanación de sus creencias religiosas, y la marginación psicológica" (p.30).
            En contrapartida, los Päi-Tavyterä, aunque ya habituados con anterioridad a esporádicos trabajos de changa y peonaje, gracias a la recuperación de sus tierras ancestrales entraron en un proceso de afirmación cultural con buenos resultados. Todo esto a pesar de que muchas comunidades fueron despojadas de sus territorios utilizados luego para cultivos de soja y arrinconadas en pequeños espacios urbanos (Zanardini, 2010, p.177)
            La descripción hecha por Zanardini nos demuestra claramente la situación de los Päi Tavyterä: “La expansión del capitalismo brasileño y multinacional, el avance de las fronteras económicas de la sociedad nacional, el desarrollo de la extracción forestal, el trabajo agrícola y ganadero, así como la promulgación de leyes de fomento de las inversiones extranjeras, redujeron a su mínima expresión el modo de producción indígena. Se deforestaron miles de hectáreas para la venta de madera en rollos al Brasil, praderizando la zona para ganadería o plantando extensas superficies de soja para la exportación y también el contrabando al mismo país” (2010; 117-118).
            Para paliar esta difícil situación, surgieron proyectos con el propósito de recuperar sus tierras ancestrales. Así tenemos que con el Proyecto Päi Tavyterä, se aseguraron importantes superficies de territorio indígena y se incentivaron los cultivos tradicionales y los mismos indígenas se capacitaron en la cría de animales para el autoconsumo.
            Hoy en día, la mayor parte de las comunidades Päi Tavyterä tienen economía mixta, es decir,  a más de los cultivos tradicionales o la cría de animales, hacen trabajos de changa asalariados. Tradicionalmente eran cazadores, recolectores, pescadores y agricultores; los cultivos tradicionales eran  el maíz, la banana, poroto, frutas, mandioca y batata; hoy en día realizan trabajos de limpieza en el monte, son hacheros, cuidadores de estancias, etc. Por su parte, las mujeres que viven cerca de pueblos de paraguayos “(…) realizan trabajos de lavado de ropa, venta de hierbas medicinales o de productos de la chacra en forma casera y en los pequeños mercados locales” (Zanardini, 2010, p.122)
            Por su parte, entre los Aché la cacería sigue siendo fundamental, del mismo modo que la recolección. Sin embargo, hoy en día la economía de este pueblo depende exclusivamente de la situación de sus tierras, mientras que algunas comunidades realizan el cultivo para el autoconsumo, hay casos en donde se da la presencia de cultivos intensivos de soja, como el caso de la comunidad de Puerto Barra Tapy. Dicha actividad económica se complementa con el cultivo de mandioca, yerba mate, poroto, maíz, etc; además de la cría de animales vacunos, porcinos y la cría de peces. La economía Aché, y en especial la de Puerto Barra, seguramente es una de las más monetarizadas entre los pueblos indígenas de nuestro país. 
Cultivo de soja en la comunidad Aché de Puerto Barra Tapy (Alto Paraná)
Foto Abc Color

            Por otra parte, la economía de los Guaraní Ñandeva si bien tradicionalmente eran cazadores y pescadores hoy en día también son pequeños agricultores. “Las chacras suelen estar a unos kilómetros de la aldea para que no sean alcanzadas por las cabras, ovejas y burros dañinos. Cultivan varias especies de poroto (negro, amarillo, blanco) lo mismo que de maíz: avatí moroti, avatí ti, avatí iu, avatí hovy, avatí pytä y el avatí apua; también varias especies de zapallo: el andai, el andaka y el sapalu y sandías.” (Zanardini y Biedermann, 2005)
            Por último, encontramos que los  Guaraní Occidentales “Hasta el siglo XX (…) tenían una economía más floreciente que los demás indígenas locales. Así, por ejemplo, cultivaban once variedades de maíz, además de batata, poroto, maní, varias clases de calabazas, melones, sandías y sorgo; también criaban ganado vacuno, gallinas, ovejas y caballos, como lo menciona Gonzalo Rodríguez. Incluso vendían su maíz en los mercados de Santa Cruz, maíz que era muy apreciado por la cuidadosa selección de las semillas y el suelo en que se cultivaba (Zanardini y Biedermann, 2005).
Próxima entrega: Economía indígena chaqueña.
Bibliografía básica:
1.    MELIÀ, B. Pueblos Indígenas en el Paraguay. Vecinos y Desconocidos. En Paraguay en la Visión de Dos Siglos. 1811-2011, Asociación Cultural Comuneros,  Asunción, 2011.
2.    MELIÀ, B. Una nación. Dos culturas. RP Ediciones – CEPAG, Asunción, 1988.
3.    MELIÀ, B. Pueblos Indígenas en el Paraguay (Exposición). Centro Cultural de España Juan de Salazar, Mayo 2011.
4.    REHNFELDT, M. El Bicentenario y los Pueblos indígenas; una historia de opresión y exclusión. En Paraguay en la Visión de Dos Siglos. 1811-2011, Asociación Cultural Comuneros,  Asunción, 2011.
5.    ZANARDINI, J. Los Pueblos Indígenas del Paraguay. Colección La Gran Historia del Paraguay, Editorial El Lector, Asunción, 2010.
6.    ZANARDINI, J. y BIERDERMANN, W. Los Pueblos Indígenas del Paraguay. (Material audiovisual en CD), Asunción, 2005.
Obs. En la descripción de las imágenes aparecen los enlaces de los sitios utilizados.

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