3 de enero de 2017

El guaraní perseguido. La resistencia de una lengua mayoritaria (2ª parte)



El guaraní en los primeros años de vida independiente (1811-1870)

Artículo publicado en el Correo Semanal de Última Hora (16/01/15)

            En la entrega anterior se había señalado que a pesar de que el idioma guaraní era hablado por la inmensa mayoría de la población paraguaya, la política de las autoridades coloniales había apuntado en todo momento a su eliminación. Con la independencia nacional, la misma no cambió, ya que como alude Bartomeu Melià en su obra Una nación. Dos culturas, “(…) la castellanización de América, se realizó masivamente después de la independencia.” (1988, p.42). Esta política se observa en el Paraguay durante el gobierno de la Junta Superior Gubernativa, que en sus Instrucciones a los Maestros de primeras letras (1812) establecía  la necesidad de desterrar el guaraní.
            Esta política de omisión del guaraní en el sistema educativo perduró durante los gobiernos del Doctor Francia y Don Carlos A. López. Por dicha razón, a decir de Melià, no existe ninguna documentación oficial en guaraní desde 1813 y si bien el Dictador lo toleró, no incentivó su uso en las escuelas, donde se enseñaba en castellano a una población mayoritariamente guaraní hablante. (2014, p.428).  A su vez, durante el gobierno de Don Carlos se apuntó a la masificación del uso del castellano, llegándose a imponer ciertos castigos a los que hablaban el guaraní en las escuelas, aunque en otros ámbitos era de uso corriente. Por otra parte, el Decreto del 7 de octubre de 1848, además de la supresión de los pueblos de indios “(…) obligaba a la castellanización de los nombres y apellidos indígenas, como parte de la política de integración socioétnica de los indígenas.” (Velázquez, p.116).  Según Melià, paradójicamente esta disposición masificó aun más el uso del guaraní. Por dicha razón, afirmaba Germán de Granda que “El guaraní es (…), la auténtica lengua del Paraguay, hablada por todos sus habitantes (…)” (Melià, 2014, p.439)
            La revalorización oficial del idioma guaraní se produjo (aunque brevemente) durante la Guerra contra la Triple Alianza. Es más, fue durante el conflicto que se realizó la primera Convención sobre el idioma guaraní en Paso Pucú (18 de mayo de 1867) con el propósito de establecer la ortografía a utilizarse en los periódicos de trinchera, como El Centinela y Cabichuí (bilingües) y Cacique Lambaré (posterior Lambaré), escrito por completo en guaraní. El guaraní escrito perduró hasta la desaparición de los mencionados periódicos, a finales de 1868.
Cabichuí, semanario bilingüe aparecido el 13 de mayo de 1867
 
El 24 de julio de 1867 apareció Cacique Lambaré, redactado en guaraní.
El guaraní en la posguerra
            La ofensiva abierta contra el guaraní volvió y se intensificó en la posguerra contra la Triple Alianza. Tales ataques pueden observarse ya durante la Asamblea Nacional Constituyente cuando uno de los convencionales mocionó que  a los asambleístas del interior del país se les permitiera expresarse en guaraní, pedido que fue ignorado por completo. Además, el propio Triunvirato en uno de sus decretos  prohibió que se hable en las escuelas el guaraní. (Decreto del 7/3/1870), permitiendo solamente el uso del castellano en las mismas.
            Durante el novecentismo paraguayo, las posturas hacia el guaraní se fueron diversificando, aunque algunos intelectuales como Manuel Domínguez seguían considerándolo como “enemigo del progreso” y lenguaje propio de las clases inferiores, llamando a una “guerra sin cuartel” en su contra. (Velázquez, pp.120-121). Pero al mismo tiempo, aparecieron figuras como Guido Boggiani, quien a diferencia de Domínguez (para quien era imposible la enseñanza de las ciencias en guaraní),  consideraba que las ideas científicas podían expresarse en dicho idioma. (Acosta, 2013, p.97). En ese contexto, resalta la percepción de Rafael Barrett (1876-1910) sobre el tema, quien afirmaba que “(…) Contrariamente a lo que los enemigos del guaraní suponen, juzgo que el manejo simultáneo de ambos idiomas robustecerá y flexibilizará el entendimiento”  (2011, p.29). Resulta paradójico que justamente un extranjero tuviese en aquella época una visión más amplia sobre la cuestión.  Aun así, en el centenario de la independencia, muchos seguían viendo al guaraní como “un factor que impedía el progreso de la educación”. (Velázquez, p.118)
Desde 1920 a la actualidad
            Si bien algunas publicaciones -como Ocara Poty cue mi (1922)- permitieron la divulgación canciones y poesías, fue con la Guerra del  Chaco (1932-1935) que el guaraní volvió como “lengua del pueblo paraguayo”, apunta Melià (p.440). Con la Revolución de 1936 que llevó al Cnel. Rafael Franco al poder se tomó nuevas medidas hacia el guaraní, tomado como elemento de identidad nacional. Su revalorización se dio, por sobre todo, a través de algunos periódicos surgidos en esa época que solicitaban “Guaranitizar y Nacionalizar” el país. (González, p.102).   
            Como habíamos señalado al principio, fue recién en 1967 que se reconoció al guaraní como “idioma nacional”, pero con dicha medida su situación no cambió mucho. Recién en 1992 se convirtió en idioma oficial junto con el castellano, pero aun así, como analiza Melià, el enfoque dado a su enseñanza (como la creación de neologismos), provocó (y sigue provocando) más rechazo que aceptación. (2014, p.442).  Agrega además que “(…) la falta de investigación lingüística, su bajo grado de normalización, la poca competencia en la didáctica de la lengua (…), la ausencia (casi total) en los medios de comunicación…”, etc; son los problemas que debe superar el idioma guaraní para que su carácter oficial realmente sea visible. (Ídem). Queda aún mucho trayecto por recorrer para que el guaraní, la lengua mayoritaria y perseguida, tenga el lugar que le corresponde.
Fuentes consultadas: Relaciones entre autoritarismo y educación en el Paraguay 1869-2012. Un análisis histórico. (Primer volumen 1869-1930); de David Velázquez Seiferheld; Historia del Paraguay de Ignacio Telesca y otros (Cap. Historia de la Lengua Guaraní) y Una nación. Dos culturas, de Bartomeu Melià, s.j.; Posguerra contra la Triple Alianza, de Gustavo Acosta; El Dolor paraguayo, de Rafael Barrett, y El gobierno de 1936 y su proyecto de identidad nacional, de Erasmo González.
           
El Centinela, aparecido el 25 de abril de 1867, contaba con una parte escrita en guaraní.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dejanos tu opinión